viernes, 24 de septiembre de 2010
El auge del bolero 1957-1981
En 1957, Oscar Quimbaya decide irse para Bogotá por asuntos familiares, y entra al trío el músico antioqueño Luis Eduardo Pabón. Puede decirse que aquí empieza la última etapa de Los Romanceros. Aunque no desaparecen del todo, sí quedan relegados los aires caribeños, y ahora son los boleros los que identifican al trío. El nombre del trío se adapta perfectamente a los temas románticos que interpretarán en los próximos veinticuatro años. También tocarán bambucos, valses, y otros ritmos, pero todo dentro del espíritu romántico que ya jamás abandonarán. Es la época de Los Romanceros como maestros de las serenatas, en las que expresaban fielmente los sentimientos de las almas enamoradas de Medellín.
Aires caribeños 1952-1957
Medellín, 1956.
Los Romanceros en una presentación radial. A la izquierda Jorge Valle, al centro Oscar
Quimballa «Copete», y a la derecha Alberto González «sacando la voz».
En el año 1952 Esnoraldo Gil se retira, y con las ganancias obtenidas en el trío, se dedica al transporte de mercancías. Entonces entra a hacer parte de Los Romanceros el músico barranquillero Enrique Aguilar. Éste tenía el ritmo y la cadencia propios de la costa atlántica, e influyó por lo tanto para que el trío reforzara su repertorio con aires caribeños, especialmente guarachas. Aunque, en las fiestas y bailes para los que eran contratados, Los Romanceros ya combinaban boleros y bambucos con porros y guarachas, el aporte de Enrique Aguilar fue importante para reforzar ese repertorio.
En este período con Enrique Aguilar se inicia la época de las nutridas grabaciones de Los Romanceros. Ya en estos años la primera voz del trío empezó a demostrar una gran potencia. El mismo Enrique, refiriéndose a Alberto González, diría años más tarde: “Cuando usted lo escuchaba hablar, no creía que cantaba, pues hablaba afónico, muy pasito, pasitico; pero después se quedaban aterrados con ese tremendo chorro de voz”. Graban, pues, por esta época su primer disco de larga duración Nocturnal, que contenía ocho números, entre ellos Nocturnal con música de José Mojica, la guajira Tierra Antioqueña de Lucho Bermúdez, así como las dos guarachas ¿Quién toca la puerta? , y ¡Qué apellido!. Este disco también incluía una hermosísima interpretación del bolero Soñar, que estuvo muy de moda en Bogotá en 1955.
En estos años, Los Romanceros graban algunos números acompañando al conjunto de Edmundo Arias, antes de que este gran músico colombiano, formara su orquesta que tanto prestigio llegó a tener. Una de esas canciones se titula El voto femenino, realizada con motivo de la aprobación en 1954, del derecho al sufragio para la mujer. Es una sátira en canción, que refleja la actitud machista sobre la participación de la mujer en la política.
Durante los cuatro años que Enrique Aguilar permanece con Los Romanceros, el trío continúa desarrollando la trayectoria que traía desde sus inicios. Siguen las presentaciones en clubes, fincas, casas particulares, programas de radio, y así mismo las serenatas van adquiriendo cada vez mayor peso en las actividades del conjunto.
En el año 1956 Enrique Aguilar no puede seguir cumpliendo sus compromisos artísticos con el trío, y entra a Los Romanceros un gran guitarrista, Oscar Quimbaya, llamado familiarmente “Copete”. Desde los inicios del trío, el guitarrista principal había sido siempre Jorge Valle. Ahora “Copete” también asume frecuentemente ese papel.
En esos días el trío acompaña al Gobernador de Antioquia, General Gustavo Sierra Ochoa, a un viaje al municipio carbonífero de Amagá. En el ferrocarril y en la población, interpretan varios de sus más conocidas canciones. Unos días después, en octubre de 1956, contratados por el gobierno militar, viajan a la base aérea de Palanquero, a orillas del río Magdalena y situada al frente del municipio de Girardot. Allí amenizan una reunión de generales de la República.
Los comienzos 1945-1951
En octubre de 1945, se formó en Medellín el Trío Los Romanceros. Jorge Valle, primera guitarra ; Alberto González Llanos, primera voz, y Carlos Romero (Carlitos), segunda guitarra, fueron los tres primeros integrantes de Los Romanceros, como empezaron a ser conocidos.
La Voz de Antioquia fue el primer escenario que encontró el trío. Allí actuaron animando programas como Coltejer toca a su puerta y El hombre Mejoral. El Teatro Colombia, que acostumbraba alternar la exhibición de películas, con la actuación en vivo de conjuntos musicales, también les ofreció su escenario. Uno de los asistentes a las primeras presentaciones de Los Romanceros en esa sala de cine, fue Tulio Parra, quien años después, haría parte del trío.
En 1946, Carlos Romero deja el trío para regresar a su natal Cartagena, y es reemplazado por el músico caleño Julio Agudelo. Empiezan ya a aparecer en importantes círculos de la sociedad medellinense y pronto llegan a ser el trío preferido de Carlos J. Echavarría, el empresario más poderoso y prestigioso en Antioquia, y probablemente de toda Colombia, en ese momento.
A principios de 1947 Julio Agudelo decide volver a Cali y es reemplazado por el gran guitarrista Jaime Gallego, profesor de guitarra, y entre cuyos alumnos se encontraba Tulio Parra. Las presentaciones en residencias y clubes aumentaban cada vez. Lamentablemente, Jaime Gallego no se sentía muy a gusto trabajando en ese ambiente, y su paso por el conjunto fue muy fugaz.
A mediados de 1947, entra al trío el músico argentino Baldomero «Che» Rueda. Por esos días, un entusiasta de los tangos de Carlos Gardel contrata a Los Romanceros para una velada en el Club Unión, y, en medio de la recepción, les pide que interpreten varios de los famosos tangos del “Zorzal Criollo”. El Che Rueda se ofrece muy gustoso para esta tarea, y pasa varias horas solo, tocando su guitarra y cantando, dándole gusto al cliente, mientras sus compañeros, Jorge Valle y Alberto González, esperaban el paso de las horas en una mesa vecina. Después de esta noche, el Che Rueda empezó a considerar la posibilidad de retirarse del trío e irse a Nueva York como solista de tangos. Finalmente partió hacia los Estados Unidos, pero allí no alcanzó la fortuna que anhelaba.
A mediados de 1948, el Che Rueda es reemplazado por Ulpiano Morales, con quien se presentan amenizando reuniones en la casa del industrial Carlos J. Echavarría, situada en el Parque de Bolívar, y a las que asistió algunas veces el entonces Presidente de la República, Mariano Ospina Pérez. Por esta época también hicieron presentaciones en Mi Ranchito, la finca del presidente, situada en Itaguí. Es con Ulpiano Morales, con quien Los Romanceros graban en Cartagena para Discos Fuentes los que serían sus dos primeros discos. Uno de ellos contiene por un lado Serenata de amor del compositor Jaime R. Echavarría, quien dicho sea de paso, los felicitó personalmente por la interpretación tan bien lograda. Y al respaldo del disco aparece el célebre pasillo Un triste despertar. Grabaron además el vals Experiencia de Ulpiano Morales.
En 1950, debido a problemas personales, Ulpiano Morales abandona el trío para dedicarse al comercio, y es reemplazado por el gran músico y arreglista Lito Paniagua. En alguna de las veladas con Lito, Los Romanceros se presentan en la velada de recepción a la Reina de belleza de Panamá. Con Lito Paniagua hacen también la grabación de su primer disco de 78 RPM en la ciudad de Medellín. El disco contiene por un lado el porro titulado El Sabrosón, que compuso Alberto González, y por el respaldo, la bella canción No me explico.
Al dejar el trío por problemas familiares, Lito Paniagua es reemplazado por Esnoraldo Gil en el año 1951.
Medellín, 1951.
Los Romanceros en compañía de Lucho Bermúdez. De izquierda a derecha Esnoraldo Gil,
Alberto González, Lucho Bermúdez y Jorge Valle. La fotografía fue tomada en la casa del
maestro en el barrio Boston, cerca de la Iglesia del Sufragio. En esta residencia era donde
se celebraban las tamaladas a las que asistía el tríoy que en ocasiones contaba con la
presencia de grandes personajes de la música, como los cubanos Miguelito Valdés y
Aselmo Sacasas.
Historia del Trío
El Trío Los Romanceros tuvo desde sus inicios una base muy sólida.
Dos de sus tres integrantes permanecieron durante los treinta y seis años de existencia de la agrupación. Jorge Valle era un gran músico, compositor, arreglista y muy buen guitarrista. Alberto González siempre fue la primera voz del conjunto y con esa voz le dio identidad al trío.
Los Romanceros se reconocían por la primera voz, sin importar la clase de música que tocaran. Apoyados en esos dos integrantes, el conjunto se adaptó en cada época al tipo de música que el medio les exigía.
Los porros, pasillos y guarachas de los primeros años dieron paso a los boleros, bambucos y baladas de las últimas décadas.
Los porros, pasillos y guarachas de los primeros años dieron paso a los boleros, bambucos y baladas de las últimas décadas.
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