viernes, 27 de junio de 2014

VIAJE A LA ETERNIDAD

En esta misma época, a finales del año 1956, los Romanceros fueron contratados por el gobierno militar para hacer un viaje a la Base Aérea de Palanquero, con el fin de amenizar un encuentro de generales de todo el país. A su regreso, el trío vino en un avión militar. Cuando estaban acercándose a la ciudad de Medellín, uno de los tripulantes empezó a darles instrucciones sobre lo que deberían hacer en caso de que se presentara una emergencia. Les indicó dónde estaban los paracaídas, y les señaló un botón rojo que permitiría abrir la puerta del avión para que pudieran lanzarse, si la situación se volvía muy crítica. A los pocos minutos el avión empezó a realizar unos muy extraños movimientos y volteretas. Con seguridad que algo le estaba fallando. Abajo en la ciudad, algunas personas entre ellas Silvia la esposa de Alberto, pensaron que ese avión iba a venirse a tierra, porque volaba y sobrevolaba haciendo sus raras maromas y acrobacias, sin decidirse a tomar pista. No hay ni que mencionar el pavor que experimentaron los integrantes del conjunto. Cuando finalmente aterrizó el aparato, los tripulantes no podían contenerse de la risa, por la pesada broma que le habían jugado a los músicos.


Pero la dama de la túnica negra, la que siempre lleva a la espalda su instrumento, la única inmortal de los mortales, también deseaba participar en el juego de los sustos, y preparaba su propia chanza a los  joviales tripulantes… una broma bien macabra. Pocos días después, el mismo aeroplano de las piruetas, fracasó en una de ellas, y al desplomarse, esta vez sí de verdad, murieron todos los que en él viajaban. Pero la broma de la esquelética señora no había terminado aún. Dos meses después,  en enero de 1957, moriría en otro accidente de aviación militar, el Gobernador de Antioquia  General Gustavo Sierra Ochoa.

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