viernes, 24 de septiembre de 2010

Galería de los recuerdos: Con Lucho Bermúdez (compositor, músico)

"Recuerdo aquella vez que yo te conocí, recuerdo aquella tarde, pero no recuerdo ni como te vi" 


A lo largo de todo su recorrido, Los Romanceros animaron muchas reuniones 
sociales,fiestas, serenatas y se cruzaron con importantes personajes de la vida artística y cultural del momento. He aquí algunas de estas historias...

 
En 1951 Los Romanceros se presentaron varias veces en el club Campestre de 
Medellín. 
Ese club tenía por entonces, una orquesta de planta que estaba causando furor en 
toda la ciudad. Se trataba de la orquesta de Lucho Bermúdez e interpretaba tanto 
ritmos costeños como del interior, con una gracia y una calidad que causaba 
admiración. Cuando la orquesta terminaba una tanda, el trío Los Romanceros iba 
de mesa en mesa atendiendo solicitudes de los asistentes. Así se alternaban cada 
noche. 
 
En alguna ocasión en 1950 coincidieron la orquesta de Lucho Bermúdez y Los 
Romanceros en un programa radial por la Voz de Antioquia. 
Ese día hasta actuaron en compañía, porque el trío le hizo el coro a Matilde Díaz 
en la interpretación de la guajira “Tierra Antioqueña”, creación del mismo Lucho 
Bermúdez. 
De este evento quedó una fotografía de recuerdo. Todos esos contactos, sumados 
a la relación que Jorge Valle y Lucho Bermúdez habían establecido en otra época 
en Cartagena, fueron creando una cierta camaradería, entre los integrantes de Los 
Romanceros y el maestro de Carmen de Bolívar.
 
 
En el barrio Robledo de Medellín, se construyó a mediados de la década de los 
años cuarentas una casa finca muy particular. Se trataba nada menos que de 
Salsipuedes”. 
En honor a esta casa campestre compuso Lucho Bermúdez en 1948, el porro que 
lleva el mismo nombre. 
 
La propiedad pertenecía al músico, escultor y decorador Jorge Marín Vieco. Este 
artista convirtió su casa en un sitio de acogida de artistas e intelectuales que iban 
allí por varios días, o aún meses, a compartir sus vidas con las de la familia del 
maestro Marín Vieco. 
 
 
En “Salsipuedes” estuvieron entre otros, además de Lucho Bermúdez y su familia, 
el músico Gabriel Uribe y su niña, que después sería la gran  pianista Blanca Uribe, 
el gran pintor y caricaturista Horacio Longas, los poetas Pablo Neruda, León de 
Greiff,Jorge Artel y el escritor nadaista Gonzalo Arango. Precisamente este último 
escribió sobre esta casa finca: “Salsipuedes es la humildad misma. Pero el amor, 
los sueños, la creación, consagraron esta morada en un templo al espíritu“.
 
Jorge Marín Vieco



A mediados de los años cincuentas Lucho Bermúdez invitó a los integrantes de 
LosRomanceros a pasar una velada en “Salsipuedes”. Fueron también invitados 
esa noche, el gran cantante de boleros chileno Lucho Gatica y la cantante y actriz 
mexicana Elvira Rios.
 
Lucho Gatica se hizo famosísimo en toda América Latina por su interpretación de 
boleros como “Espérame en el cielo”, “Bésame mucho”, “El reloj”, “Sabor a mí”, 
Contigo en la distancia”, y otros más. En aquella ocasión Gatica, en medio de la 
reunión sacó su guitarra y de una forma magistral empezó a ejecutar varias de sus 
famosas canciones con su voz profunda,en la que se percibía un sentimiento y una 
suavidad especiales.
 
Elvira Ríos fue la primera mujer en cantar boleros en América Latina; algunos la 
ponen al nivel de José Mojica. Tenía una voz dramáticamente grave, que le daba 
un tono especial a sus interpretaciones. Entre sus éxitos estaban “Vereda tropical”
 y “Solamente una vez”.
 
Al terminar la velada musical, se largó un fuerte y prolongado aguacero, que hizo 
que todos tuvieran que esperar un buen rato antes de emprender el regreso a 
Medellín. Durante la espera, mientras escampaba, Lucho Bermúdez lanzó una 
carcajada diciéndoles a todos: “Por eso esta casa se llama así, sal si puedes”.


 En otra ocasión, en el año 1953, se celebraba una fiesta de disfraces en el club
Campestre. Todos los asistentes, incluidos los músicos, tenían que ir de
disfraz. El trío iba a participar en esa celebración junto con la  orquesta de 
Lucho Bermúdez. Jorge Valle salió de su casa disfrazado de pirata, con un 
ojo tapado y todo el atuendo característico  de ese personaje. Estuvo
un largo rato tratando  que un taxi le parara para ir al club. Todos los taxistas 
al verlo con esa vestimenta, seguían derecho; probablemente pensaban 
que era un chiflado. Finalmente Jorge decidió regresar a su casa, se quitó 
el disfraz, lo guardó en una bolsa y luego de vestirse normalmente, ahí sí 
pudo tomar un taxi.

El maestro Lucho era muy amistoso con los integrantes de Los 
Romanceros. Cuando alguien le preguntaba por una buen trío para 
animar alguna fiesta o reunión, él siempre recomendaba, empleando 
términos muy elogiosos, a Los Romanceros. 

Cuando él vivía en la carrera Córdoba a unas dos cuadras del parque 
de Boston, invitaba a Jorge, Alberto y Esnoraldo Gil que era el tercer 
integrante del trío, a comer en su casa unos deliciosos tamales 
que le hacía una señora especialista en esa vianda.

En una ocasión, ya estando el trío con Enrique Aguilar, invitó no 
sólo a Los Romanceros sino también al gran cantante cubano 
Miguelito Valdés, “Míster  babalú” como se le conocía en todo el continente, 
y que en ese momento se encontraba realizando una gira por varios países. 
Él era un maestro para cantar no sólo música afrocubana, sino también 
guarachas y boleros. Muchos estudiosos consideran que Celia Cruz en lo 
femenino y Benny Moré con Miguelito Valdés en lo masculino son, como 
intérpretes, los más grandes fenómenos de la música popular cubana 
de todos los tiempos.

Casualmente, Alberto González cuando tenía unos diez y siete años, 
por allá en 1939, había presenciado la actuación en el Teatro 
Colombia de Barranquilla de Miguelito Valdés con la Orquesta Casino de
la Playa. Allí interpretó, entre otros números, dos de sus más grandes 
éxitos como fueron “Babalú” y  “Bruca maniguá” En sus actuaciones 
se cruzaba a un costado la tumbadora y con su voz y ritmo africano iba 
hechizando a la concurrencia. Miguelito a pesar del diminutivo de su nombre, 
era un hombre alto y acuerpado, cipotudo. En la invitación que les 
hizo Lucho Bermúdez, “Mister babalú”  y Enrique Aguilar se lucieron 
comiendo tal cantidad  de tamales, que asombraron, en medio de las 
bromas, a los demás convidados.

Sin embargo, la presencia de Miguelito Valdés no fue la única sorpresa 
agradable en esa ocasión. También estuvo en la tamalada, nadie menos 
que Anselmo Sacasas. En la gira venían Miguelito como cantante y 
Anselmo como pianista.


Anselmo Sacasas  hizo historia en la música de Cuba. Fue uno de los 
fundadores de la célebre orquesta cubana “Casino de la Playa”, 
y aunque oficialmente él no era el director, sí era quien hacía todos 
los arreglos. Sacasas tiene el privilegio de haber introducido los 
grandes solos de piano en las orquestas cubanas; es lo que 
se llamó el piano montuno.


 

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